Gau Mata y el mito de la Vaca Madre o vaca sagrada

Gau MataEn la India, se le rinde culto a Gau Mata, la Madre (Mata) Vaca (Gau) en sánscrito. La razón de esto reside en el carácter bondadoso de este animal del cual puede extraerse absolutamente todo como nutriente, incluyendo su boñiga y su orina. Además, se cree que la vaca es un símbolo de la tierra, porque "da mucho a cambio de prácticamente nada". En mercadotecnia (marketing), el mito de la vaca lechera parte de la siguiente consigna: "sin invertir mucho dinero ni gestión se generan grandes cantidades de ingresos. En sí, las empresas con muchos microemprendimientos, son financiados a partir del negocio mayor", es decir que como figura: están todos prendidos de la misma teta.

Este concepto de madre nutriente vendría a ser el sustituto de la madre que por su propia naturaleza nos alimenta y nos da protección. Sin embargo, para entender la Luna en los signos del zodíaco, se debe dilucidar primeramente que todo nutriente tiene un aspecto bueno y un aspecto malo, y para entenderlo hay que mirar lo vincular no desde el lado de la madre que nutre sino desde el hijo que es "lo" nutrido.

Durante los primeros meses de vida del bebé, una parte esencial de sus emociones está determinada por la lactancia. Sea cual fuere la calidad de los cuidados, ella se caracteriza por la sucesión y repetición de experiencias de pérdida y reencuentro. Así nace en el niño el sentimiento de que existe un objeto (pecho-madre) que tiene dos aspectos, uno «bueno» que gratifica y es amado, y uno «malo» que es perseguidor, frustra y es odiado. A estos dos aspectos de un mismo objeto Melanie Klein los denominó "pecho bueno" y "pecho malo".

los 4 aspectos de los nu­trien­tes
 
Benéfico-Benéfico: nutritivo (co­rrec­to equi­li­brio en­tre gra­sas y nu­trien­tes);
Benéfico-Maléfico: no nutritivo (en­gor­da pe­ro no nu­tre);
Maléfico-Benéfico: vacuna;
Maléfico-Maléfico: veneno.

Si observamos detenidamente estos aspectos y los asociamos con la Luna como símbolo arquetípico de la maternidad, de lo femenino "maternalizado", notaremos entonces que allí donde esté la Luna está el arquetipo de la madre nutriente.

En el caso de la Luna en Aries, por ejemplo, tenemos que este signo está regido por Marte, cuyas características primordiales son: impulsividad, deseo, fuerza, vitalidad, combatividad, tesón, empeño, linealidad, perseverancia, agresividad. De modo que si asociamos pecho bueno y pecho malo al concepto de madre nutriente, veremos que la Luna tiene dos aspectos, uno positivo y otro negativo: siendo el positivo la extraversión y el negativo la introversión, y que ambos aspectos se interpretarán de acuerdo a las características del signo zodiacal en el que caiga. Si es Aries está asociado al deseo de nutrirse a sí mismo; si es Acuario a ser nutrido por el grupo; si es Libra a ser nutrido por el otro; etc.

En el caso de Aries, una de sus cualidades primordiales es que el otro no existe como objeto externo e independiente; es "singular inclusivo". Ese proceso recién comenzará a tomar forma con Tauro en donde, muy primariamente, comienza a manifestarse el "tú" (singular exclusivo). De modo que para Aries el otro es sólo la prolongación de sí mismo. Este concepto se evidencia con respecto al bebé que cree que su mamá es sólo una parte de sí encargada de nutrirlo y protegerlo y que, la única manera de convocarlo es a través del berrinche. Si con ello el objeto se presenta, es bueno, si no se presenta, es malo. Por lo tanto, ese es un objeto introyectado.

La vaca lechera
 
Tengo una vaca lechera,
No es una vaca cualquiera,
Me da leche merengada,
Ay que vaca tan salada,
Tolón, tolón... tolón, tolón.
 
Un cencerro le he comprado,
Y a mi vaca le ha gustado,
Se pasea por el prado,
Mata moscas con el rabo,
Tolón, tolón... tolón, tolón.
 
Qué felices viviremos,
Cuando vuelvas a mi lado,
Con sus quesos, con tus be­sos,
Los tres juntos, no más que eso,
Tolón, tolón... to­lón, to­lón.

De modo que, para el bebé, la madre es una "madre-en-sí-mismo" autosuficiente y con un solo objetivo: satisfacer el deseo de manera perenne. Es la parte de sí mismo que todo lo provee pero que no está en mí sino afuera. Aunque el afuera y el adentro del bebé tiene dimensión propia: es un afuera que está dentro. Este "afuera que está dentro" sería una de las primeras manifestaciones del pensamiento mágico. De ahí el mito de la vaca lechera, ya que la vaca lechera, mitológicamente hablando, es una vaca que se supone inmortal (aunque no lo es), eternamente proveedora (tampoco lo es) y autosuficiente (también falso). Pero como justamente es un mito, la creencia da por supuesto que sí es eternamente proveedora, sí es inmortal y sí es autosuficiente, y que la forma de convocarla es a través del "conjuro del berrinche".

Según Melanie Klein, paralelamente a estas experiencias que implican factores externos, los procesos intrapsíquicos (sobre todo la proyección y la introyección) contribuyen a reforzar el clivaje del objeto primitivo: «El bebé proyecta sus mociones amorosas y las atribuye al pecho gratificador ("bueno"), así como proyecta al exterior sus mociones destructivas y las atribuye al pecho frustrante ("malo"). Al mismo tiempo, por introyección, se constituyen en su interior un pecho "bueno" y un pecho "malo"» (Melanie Klein, 1943). Este clivaje es un mecanismo de defensa característico de la posición esquizoparanoide (durante los primeros 3 a 4 meses de vida) y consiste en mantener al objeto perseguidor y terrorífico separado del objeto amado y protector, posibilitando así al yo una relativa seguridad; en este sentido, es la «...condición previa a la instauración de un objeto bueno» interno (1957), a la cual llegará el yo una vez elaborada la posición depresiva».

Si el proceso de clivaje resulta correcto (en psicología la palabra "clivaje" describe el efecto de la Función Paterna que separa al individuo del Deseo de la Madre) el sujeto entenderá que su madre no es la vaca lechera; de lo contrario, crecerá creyendo que basta gritar (conjuro) para tratar de obtener la satisfacción de su deseo. En astrología el proceso de clivaje generalmente lo hace Saturno, directamente o través de Capricornio o algún aspecto fuerte.

LupercaPor otro lado, el mito de la vaca lechera está asociado a los mitos femeninos de la abundancia de la tierra como el de la Pacha Mama, Deméter (Ceres), Ker (Kur, Kan, Kali, Kele, Cel, Cer, Car, Caer, Cor, Corn y Qu'a), Etsanatlehi, Lakshmi (también conocida como Sri y como Padma), etc.; o de sostén tipo C-N-A (contención, nutrición y afecto), como el del mito de Rómulo y Remo alimentados por la loba Luperca, pero "en sí", un mito universal sobre la vaca lechera, no existe ninguno por raro que parezca.

Por otro lado, existen mucho insectos que al nacer devoran a su propia madre pasando a ser ésta de gestadora a nutriente. La Cecydomia, por ejemplo, es un tipo de mosca que puede reproducirse poniendo huevos o por partenogénesis (reproducción sin fertilización masculina). En el segundo proceso, la hembra nunca se convierte en adulta ya que se reproduce mientras todavía es larva o pupa, y el producto se desarrolla dentro del cuerpo de la madre, no en un útero como la mayoría de los seres vivos, sino dentro de sus tejidos. Para crecer, los vástagos se comen a la madre desde el interior, y cuando surgen, todo lo que subsiste de la progenitora es apenas una cáscara. En menos de dos días, los vástagos de los propios vástagos comienzan a desarrollarse y a su vez a devorar a sus propias madres.

De modo que el concepto de "madre nutriente" y "madre nutritiva" están, de alguna manera, asociados y simbolizados en el mito de la vaca lechera ya que si la vaca deja de producir leche, bien puede ser comida y aprovechada íntegramente.

Gustavo Karcher/.
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