
El presente es un extracto del libro "Las doce casas astrológicas" de Bruno y Louise Huber, quienes fueran los fundadores y directores de "API" (Astrologisch-Psycologisches Institut), escuela de Astrología suiza conocida internacionalmente. Ambos fueron alumnos del Dr. Roberto Assagioli, fundador de la Psicosíntesis, en Florencia (1958-1960) y, desde entonces, se esfuerzan por transmitir y comunicar un concepto representativo psicológicamente de la Astrología.
El
retículo divide al horóscopo en 4 partes, que nos proporcionan
un refinamiento en las definiciones psicológicas.
Al mirar el dibujo de la parte superior, vemos las definiciones de los cuadrantes, es decir: Pulsiones, Instintos, Pensamiento, Ser, contados en el sentido contrario a las agujas del reloj.
Los cuadrantes contienen, cada uno, cierta temática que nos da una orientación clara. Hay horóscopos en los que los planetas se hallan reunidos en un solo cuadrante. Podemos ver en seguida que los intereses principales de tal persona se encuentran el tal sector de la vida. Esta persona funciona y reacciona ahí intensamente, y de forma automática. Esto no quiere decir que no funcione en los demás sectores, sino que da lo mejor en el sector en donde hay aglomeración de planetas. Ahí también aprende con mayor facilidad y puede aprovechar mejor las situaciones, utilizando sus fuerzas con éxito. El funcionamiento es distinto en cada cuadrante.
Esta división en cuatro es sumamente reveladora. También el astrólogo experimentado debería empezar siempre el estudio de un horóscopo desde este punto de vista, y no empezar por la posición de los planetas. Primeramente hay que ver la repartición en las partes superior, inferior izquierda y derecha, y después la repartición en las partes superior, inferior izquierda y derecha, y después la repartición en los cuadrantes, obteniéndose así una temática principal, y una proporción de la totalidad.
Al mirar posiciones sueltas en el horóscopo, se pierde uno en detalles, sin saber si se trata de un detalle más o menos importante, favorable o desfavorable. Se debería, pues, ante todo orientarse con las relaciones proporcionales, y esto se logra al darse cuenta de cómo están repartidos los planetas en el horóscopo.
Como
podemos ver en la figura, el primer cuadrante es esta parte de nuestra persona
que no conocemos en gran medida, por la simple razón de encontrarse
por debajo del horizonte en la parte del inconsciente. Sin embargo, tiene
que ver con el YO, con mi mundo personal. Este YO se halla en el área
donde están las funciones para la conservación de la vida, regidas
por las pulsiones no diferenciadas. Esta es la razón por la que están
indicadas en este primer cuadrante las aptitudes innatas, la constitución
de la naturaleza regida por las pulsiones. Aquí vemos cómo el
hombre se defiende, para superar las agresiones del entorno humano y natural.
Guiado por la auto-defensa instintiva, el hombre desarrolla aquí medidas
de seguridad y de protección, observa y aprende cómo sobrevivir
y cómo dominar la vida. El mundo se le presenta como un mundo de objetos
y la vida es defensiva.
La motivación principal de este cuadrante es la autoconservación y la supervivencia.
Con
el Sol u otros planetas en este primer cuadrante, las energías se utilizan
fundamentalmente en función de y para la sobrevivencia por lo cual
la actividad está acentuada. Este sector procura que podamos existir
y sobrevivir. Las pulsiones están en acción. Debemos alimentarnos,
protegernos y procrear. Con el Sol en el primer cuadrante, intentamos dirigir
estas funciones (que son funciones de las pulsiones) pero no nos resulta fácil.
Debemos constatar que hemos reaccionado antes de darnos cuenta de la situación;
las pulsiones entran automáticamente en función cuando se presenta
una situación que lo pide urgentemente.
Por su posición en el primer cuadrante, resulta más difícil al Sol ser consciente de sí mismo. Sólo después de cierto tiempo, después del hecho consumado, reconoce lo que ha ocurrido realmente. El reconocimiento está condicionado por la acción. Se aprende por experiencias.
Vemos en la figura que este cuadrante contiene las tres primeras casas. Estas casas también tienen su propia temática dentro del primer cuadrante. Los planetas que se hallan en estas casas están sujetos a las características de estas temáticas.
El
segundo cuadrante, con las casas 4ª 5ª y 6ª, se encuentra también
por debajo de la línea del horizonte y representa la parte del inconsciente,
que está determinada por la colectividad y el TÚ. Aquí
sentimos lo que se llama "condicionamiento", es decir, aquí
están nuestras relacciones influidas por el entorno, originadas en
nuestra juventud. Aquí están los resultados de la educación
y las influencias del entorno, tales como el hogar en el cual hemos sido criados
y en donde reinaban ciertas normas y formas, ciertas costumbres específicas:
nuestros profesores, los sacerdotes, los policías de la calle, los
compañeros de juego, los amigos, los primeros encuentros amorosos...
Todo esto representa un núcleo de fuerzas o energías condicionadas,
altamente eficaces, que pueden ser provechosas o dañinas para nuestros
instintos ya que marcan nuestro comportamiento en relción a los contactos.
Simpatías y antipatías resultan de estas primeras experiencias con nuestro entorno y se sintetizan con el tiempo, hasta formar unos sentimientos rígidos, unos mecanismos instintivos de acción-reacción que funcionan por reflejo. Estos mecanismos instintivos se forman por nuestras primeras experiencias en el contacto y en el trato con otras personas. El mundo se nos presenta en este cuadrante como un mundo de sujetos.
La motivación es fundamentalmente ofensiva y muy emocional.
Aquí
también reina el actuar y reaccionar inconscientes. Se aprende por
la experiencia, por el contacto a flor de piel con el TÚ porque este
cuadrante está relacionado con el TÚ (en la parte derecha).
La tendencia al contacto es muy fuerte. El interés por el entorno se halla muy despertado, aunque básicamente es dirigido sensorialmente. Un aparato de instintos muy complejo, junto a un mecanismo gigantesco de reflejos le da mucha eficacia y nos enseña cómo reaccionar a los detalles más sutiles. Se aprende cómo manejar los instrumentos de la vida, sean de índole física o psíquica. Esto incluye el peligro de ACTUAR, sin más, midiéndolo todo por el rendimiento.
La persona que tiene el Sol en este cuadrante, toma conciencia de sí misma por el contacto con el TÚ. Por esto es tan importante el ser consciente de su propia persona, sino el TÚ sirve de substituto de la personalidad. En este cuadrante se ven, según las posiciones de los planetas, si hay supervalorizaciones y hasta el grado de agresividad.
Este cuadrante está dividido en las casas 4ª, 5ª y 6ª.
En
el tercer cuadrante empieza la ascensión al Conciente. Por encima del
horizonte, en el cuadrante del PENSAR, percibimos conscientemente al TÚ.
Esto exige una adaptación consciente. Lo que nos obliga a enfrentarnos
con el TÚ y con la sociedad humana. Uno depende del otro y se buscan
las formas de convivir y las medidas de valores en el contacto. Aquí
se encuentran los contratos entre socios, pactos de protección y convenios,
las capitulaciones matrimoniales y los testamentos, como consecuencias de
experiencias consumadas.
Mientras en el 2° cuadrante nos sentimos formados por el medio ambiente y reaccionábamos al entorno instintivamente, en el tercer cuadrante intentamos actuar nosotros mismos. Y se ve en qué medida somos capaces de rendir justicia a nuestro entorno.
Lo que califica este cuadrante, es el Pensar. Intentamos aquí unir las concepciones e intereses más diversos en un sólo sistema, sea este un sistema filosófico o religioso. Es el área del reconocimiento de leyes objetivas, de sistemas de pensamiento ya establecidos y de ideas suprapersonales.
Se
requiere conquistar una plaza en la sociedad humana. La conciencia personal
es más perfilada, se conoce su propia identidad y así es posible
vivir el contacto con el TÚ y el mundo.
El Sol da aquí la tendencia a una actividad plena de conciencia. Gracias a su personalidad, el hombre crea conscientemente las relaciones y los contactos con el entorno y también quiere dominarlo. Así aprende a manejar estas relaciones y los sistemas sociales, sabiendo muy bien asegurarse una posición conveniente en esta sociedad. La mejor calificación para este comportamiento es: extraversión de la conciencia.
En
el último cuadrante, el cuadrante del SER, se trata de la conciencia
en sí, de la percepción consciente de la personalidad. Aquí
sabemos qué somos, quiénes somos y dónde estamos. En
este cuadrante se trata del YO formado por mí mismo, hecho conscientemente,
y se trata de lo que yo he estructurado en la vida; se trata de un resultado
que es la consecuencia de mi trabajo personal.
Es el área de la individualidad consciente. Aquí podemos sentir el YO directamente, considerar nuestra personalidad en nuestra conciencia como dimensión conocida y utilizarla como pedida para evaluar el mundo. Ya no hay reacción instintiva sino que hay percepción consciente de lo que se me enfrenta e intento poner en relación conmigo mismo. La medida no es el TÚ sino el YO.
El reconocimiento teórico y la integración consciente son muy acentuados, pues están libres de reacciones impulsivas e instintivas y porque pueden moverse en un nivel más alto de correlaciones espirituales. La conciencia personal reúne en sí la conciencia individual y universal para entrar finalmente en el estado SER.
La
mejor calificación para la posición del Sol en el cuarto cuadrante
es la de Introversión. El hombre se interesa menos en la vida mundana
que en sus propias cualidades espirituales y tiende a tener una cierta reserva,
se rodea sólo de las personas en quienes puede confiar, que son del
mismo nivel y que pueden ser útiles.
Aquí también el ser humano debe tener cierta seguridad en su conciencia personal y en su facultad de diferenciación, para que otras personas no sean peligrosas para él. Se suele encontrar, en el caso de ciertas posiciones, la situación de la "torre de marfil", en el cual el hombre ya no tiene contacto directo con el mundo.